viernes, 24 de marzo de 2006
ALTO, FUEGO, PERMANENTE
Pasado el primer momento de alegría se impone el análisis de las palabras de un texto tan breve como importante. Alto es más que tregua y permanente no es lo mismo que definitivo pero es más que indefinido. Y fuego es fuego, es muerte, es dolor. Eso no tiene vuelta de hoja.
Dicen que ha sido un mensaje con condiciones. Las mismas que cuando no proponían dejar de matar. Yo prefiero este mensaje.
Dicen que no nos podemos fiar. Lo mismo qua nos fiábamos antes pero yo prefiero este mensaje.
Dicen que no hay que pagar un precio político. Qué fácil no querer pagar precios políticos y no ser tú el que mueres, y no ser tú el que decides si empuñas un arma y matas por aquello de hacer justicia. Yo prefiero pagar precios políticos. Los que se ponen como gallitos diciendo que no hay que aceptar condiciones seguro que las han aceptado alguna vez, las aceptan hoy y estarían dispuestos a aceptarlas en un futuro si eso les diera ventaja electoral. Y si se pasa por el tubo para ganar unas elecciones, para alcanzar el poder o mantenerse en él ¿cómo se puede estar legitimado para hacerse el duro y no pagar precios políticos cuando lo que está en juego es la paz de un país, la vida de unas personas?
No hay que ceder a la fuerza de las armas, no puedo estar más de acuerdo, pero qué tal si cedemos a la fuerza del sentido común, a la fuerza del devenir de la historia.
Ahora es el momento. Paz.
Dicen que ha sido un mensaje con condiciones. Las mismas que cuando no proponían dejar de matar. Yo prefiero este mensaje.
Dicen que no nos podemos fiar. Lo mismo qua nos fiábamos antes pero yo prefiero este mensaje.
Dicen que no hay que pagar un precio político. Qué fácil no querer pagar precios políticos y no ser tú el que mueres, y no ser tú el que decides si empuñas un arma y matas por aquello de hacer justicia. Yo prefiero pagar precios políticos. Los que se ponen como gallitos diciendo que no hay que aceptar condiciones seguro que las han aceptado alguna vez, las aceptan hoy y estarían dispuestos a aceptarlas en un futuro si eso les diera ventaja electoral. Y si se pasa por el tubo para ganar unas elecciones, para alcanzar el poder o mantenerse en él ¿cómo se puede estar legitimado para hacerse el duro y no pagar precios políticos cuando lo que está en juego es la paz de un país, la vida de unas personas?
No hay que ceder a la fuerza de las armas, no puedo estar más de acuerdo, pero qué tal si cedemos a la fuerza del sentido común, a la fuerza del devenir de la historia.
Ahora es el momento. Paz.

