viernes, 23 de diciembre de 2005
TITERE CON CABEZA
¿Os gustan los muñecos del Guiñol? ¿Barrio Sésamo? ¿Los Lunis? ¿Fragel Rock? ¿El Show de los Muppets? A mi me enloquecen. En realidad ps estoy hablando de la versión moderna de las antiguas marionetas, y de los polichinelas, los títeres, los muñecos de dedo,...El hombre ha tenido siempre la tentación de comportarase como un pequeño diosecillo manejando a su antojo muñecos de lana, madera o plástico. Es su triste venganza ante esa sensación que le persigue desde siempre de que él también es un ser manipulado por una fuerza suprema y misteriosa que rige sus acciones y su destino.
Actualemente estos divertidos muñecotes se han convertido en la conciencia crítica la sociedad actual con especial emfasis en el mundo de la política. He escuchado comentar a mucha gente que prefieren ver el noticiario paródico de los Muñecos de Guiñol a cualquiera de los Telediarios. Es la mejor manera de acercarse un poco más la verdad: con la exageración, la parodia, la distorsión cómica... Así lo supo entender el viejo loco de las barbas de chivo Don Ramón María del Valle Inclán que cambio princesas y aventureros por las andanzas tragicómicas de unos personajes que se movían dentro de un tablado de marionetas. ¿Recuerdan en quienes ve la sabiduría popular un atisbo de eso que conocemos como verdad? En los locos y los niños. Yo diría también en los muñecos si los ánima el alma de un loco que no ha dejado de ser nunca niño.
Ya se encargan demasido de maquillarnos la verdad esos periodistas y sus amos que han decidido dosificarnos la información, adocernarla en unos pocos minutos de informativos que ocupan la parrilla de la programación entre spot, serie de humor y programa del corazón.
Solo me queda recomendaros un blog sobre este tema (http://blog.titerenet.com) y desear con todo mi alma que nos vaya quedando algún títere con cabeza.
Actualemente estos divertidos muñecotes se han convertido en la conciencia crítica la sociedad actual con especial emfasis en el mundo de la política. He escuchado comentar a mucha gente que prefieren ver el noticiario paródico de los Muñecos de Guiñol a cualquiera de los Telediarios. Es la mejor manera de acercarse un poco más la verdad: con la exageración, la parodia, la distorsión cómica... Así lo supo entender el viejo loco de las barbas de chivo Don Ramón María del Valle Inclán que cambio princesas y aventureros por las andanzas tragicómicas de unos personajes que se movían dentro de un tablado de marionetas. ¿Recuerdan en quienes ve la sabiduría popular un atisbo de eso que conocemos como verdad? En los locos y los niños. Yo diría también en los muñecos si los ánima el alma de un loco que no ha dejado de ser nunca niño.
Ya se encargan demasido de maquillarnos la verdad esos periodistas y sus amos que han decidido dosificarnos la información, adocernarla en unos pocos minutos de informativos que ocupan la parrilla de la programación entre spot, serie de humor y programa del corazón.
Solo me queda recomendaros un blog sobre este tema (http://blog.titerenet.com) y desear con todo mi alma que nos vaya quedando algún títere con cabeza.

