miércoles, 06 de julio de 2005
MURIÓ UN PIRATA
Se llamaba Russell W.Sprague y murió, a principios de año, de un ataque al corazón en una cárcel americana mientras esperaba sentencia por un delito del que se había confesado culpable: pirateaba cintas de vídeo. Pero no cintas de vídeo cualquiera: en su mayor parte se trataba de pre-estrenos de mucho calibre. Un miembro de la Academia de las Ciencias y las Artes Cinematográficas de Hollywood, el actor Carmine Caridi, le había susmistrado valiosísimos screeners que es como se conoce a las copias que se pasan antes del estreno a los miembros de la subsodicha Academia. Mystic River, Master and Commander o El último Samurai habían sido "colgadas" en internet días antes de su estreno mundial por obra y gracia del señor Sprague y su compinche el actor Caridi.
Sprague tenía 52 años y era electricista en Chicago, Caridi es un actor de 70 años conocido a lo sumo por su intervención como secundario en el film El Padrino II. La todopoderosa industria del cine les apretó las tuercas a ambos con importantes multas y en caso del Sprague con la cárcel y lo que hubiera surgido de la condena.
Ahora viene cuando si alguien me pregunta si estoy a favor de la piratería le constestaré que en principio no. Pero ¿al final? Al final me parece una verdadea salvajada condenar a un hombre a la cárcel por piratear cintas de video. Lo siento, sé que es una estafa, sé que implica que su delito perjudique el trabajo de un montón de gente, sé que las leyes están para cumplirlas?!... lo sé. Pero hay algo desmesurado en todo esto, no me digan que no. No sé exactamente dónde está la desmesuara, el equívoco, el error... pero está en alguna parte. Tal vez en ese paraíso fiscal donde descansa el dinero de miles de delitos mayores, tal vez en ese campo santo donde yacen las víctimas de otros fraudes que causan muerte y destrucción. Sprague y Caridi no supieron hacer daño a lo grande, que le vamos a hacer.
Sprague tenía 52 años y era electricista en Chicago, Caridi es un actor de 70 años conocido a lo sumo por su intervención como secundario en el film El Padrino II. La todopoderosa industria del cine les apretó las tuercas a ambos con importantes multas y en caso del Sprague con la cárcel y lo que hubiera surgido de la condena.
Ahora viene cuando si alguien me pregunta si estoy a favor de la piratería le constestaré que en principio no. Pero ¿al final? Al final me parece una verdadea salvajada condenar a un hombre a la cárcel por piratear cintas de video. Lo siento, sé que es una estafa, sé que implica que su delito perjudique el trabajo de un montón de gente, sé que las leyes están para cumplirlas?!... lo sé. Pero hay algo desmesurado en todo esto, no me digan que no. No sé exactamente dónde está la desmesuara, el equívoco, el error... pero está en alguna parte. Tal vez en ese paraíso fiscal donde descansa el dinero de miles de delitos mayores, tal vez en ese campo santo donde yacen las víctimas de otros fraudes que causan muerte y destrucción. Sprague y Caridi no supieron hacer daño a lo grande, que le vamos a hacer.

